Pocas bandas son tan divisorias como Wolves in the Throne Room. Por un lado, la fuerza e impacto que tuvo su debut Diadem of 12 Stars y su segundo álbum Two Hunters, le ganó centenares de rabiosos fans a la banda. Por el otro, las fuertes posturas respecto a su visión de su música y su filosofía le ganó la antipatía de muchos, tanto seguidores del género como críticos encontraron muy difíciles de tragar estas radicales ideas naturalistas y ambientalistas. E imposibilitados de separar las ideas de la música, se les hizo mas fácil descartar a la banda como simple “hipster metal“, demasiado creída en si misma como para ser tomada en serio.
No ha ayudado que la banda recibiera brillantes reseñas de fuentes consideradas ajenas al género como son Pitchfork y The New York Times. En el ambiente tan curiosamente intransigente y hostil a la experimentación en contra del canon que se considera el Black Metal, no ayuda que tu banda reciba cualquier tipo de alabanza colectiva o generalizada.
