Reseña: Jucifer – за волгой для нас земли нет

jucifer-coverUna vez que se han agotado los principales temas que se pueden discutir acerca de Jucifer, tal vez el más importante de todos y que probablemente se mantenga igual por siempre es que son criminalmente desconocidos. Esto es resultado de una interesante combinación de hechos en la carrera de este par de nómadas. El primero y quizás más importante es un absoluto compromiso con su arte. No es raro leer o escuchar entrevistas donde varios artistas en la lucha diaria por llevar su música a las masas encuentran inusual desgaste en el ciclo común de giras, grabaciones y escaso descanso. No es tampoco raro imaginar a muchos lectores pensando que esto es un problema que a muchos les gustaría tener, cuando la imaginación y los medios han inflado el glamour de la vida del rockstar. La realidad de las cosas es que es un porcentaje muy reducido el que logra el éxito absoluto (y la comodidad y glamour que esto conlleva) de las superestrellas de la música en una industria que está constantemente luchando por encontrar su lugar en ésta era de verdadera transferencia masiva de información. Por otro lado tenemos a este dueto que simplemente decidió un día que la única manera en que podían seguir esta vida era cortar sus raíces y vivir eternamente en tour. Seguramente este dueto tiene el suficiente talento para hacer su música más pasable para el máximo posible de audiencia, y lograr una vida más cómoda haciendo música, pero ese no era un compromiso que estaban dispuestos a tomar.

El respeto que han generado en los círculos más conocedores de la música pesada es incuestionable. Fecha tras fecha de presentaciones en los lugares más inhóspitos y escondidos junto con las ocasionales pero igualmente significativas fechas en arenas más concurridas han demostrado que el segundo hecho innegable respecto a la banda es que no se han doblegado ni un poco en su pasión por producir el mayor efecto emocional posible con la máxima cantidad de decibelios que un sencillo dueto de guitarra y batería puedan producir. El estudiado y refinado tono de Gazelle Amber Valentine es eterno testamento para el género. Y sus complejas y potentes composiciones combinando dulces cánticos con escalofriantes rugidos y penetrantes alaridos, han fascinado a expertos y legos por igual. Si no es por nada más, la mezcla de repertorio y erudición musical tan particular, la experiencia de más de dos décadas como músicos y el innegable carisma y química de esta pareja logra ponerlos en un apartado completamente aislado en el tope de la pirámide metalera.

No es raro leer en este sitio palabras como “textura” y “atmósfera” para describir el sonido particular de una banda que me ha impresionado con su habilidad para relatar una historia con su música. Usualmente suele ser por la presencia de una instrumentación atípica, como si la inclusión de sonido electrónico o acústico automáticamente le brinda una cualidad a la música que no puede evocar con instrumentos más tradicionalmente rockeros. En за волгой для нас земли нет no puedo negar que me impresionó la habilidad de Jucifer para representar el concepto de todo un país y quizás particularmente de la ciudad en la que está inspirado (Stalingrado/Volgogrado), usando una instrumentación casi austera, que no sería muy diferente de una de sus presentaciones en vivo, con Valentine tañendo profundamente su guitarra eléctrica, y Edgar Livengood aporreando salvaje y metódicamente su kit. Aún cuando no es la primera vez que este dueto decide transportar su impactante experiencia en vivo a un álbum de estudio, es tal vez la primera vez que decide hacerlo con un trabajo tan decididamente conceptual y complejo como el que a partir de aquí llamaré el Álbum Ruso para preservar un poco la vida útil de mis teclas CTRL, C y V.

Con el Álbum Ruso el dueto demuestra una madurez que tal vez los ha logrado poner en su propio pináculo personal. He mencionado ya varias veces la palabra “arte” en este corto escrito, y es que, aunque usualmente la música es asociada con esta palabra, el Álbum Ruso tiene una cualidad artística que es casi demasiado obvia en su presentación y estructuración. Cinemático y dinámico, este disco presenta a un Jucifer administrando profesionalmente cambios de ritmo y armonías a lo largo de más de 70 minutos de absoluta desolación sonora que conmemora y nos vuelve testigos un tanto involuntarios de la misma desolación que provocó la terrible batalla que se libró en esa ciudad durante meses en la Segunda Guerra Mundial y el impacto que tuvo en una cultura que se estaba apenas reconstruyendo después de una casi igualmente devastadora revolución.

La ferocidad y pasión que el dueto demuestran en el Álbum Ruso refleja su influencia en el género reviviendo y revitalizando sus conocidos riffs de una manera que evoca los trabajos de otros artistas que han logrado mayor reconocimiento siguiendo el camino que Jucifer ha estado construyendo desde hace más de dos décadas de invaluable carrera. Y a pesar de ser un excelente y sólido disco que recomiendo encarecidamente escuchar en su totalidad cada vez que sea posible, uno no puede evitar maravillarse en extremo ante algunas pistas aisladas como “Not a Step Back”, “Siberia”, “Evolution I: The New Nomads” y la sorpresivamente melancólica y casi desgarradora “Queen of Antlers”

En mi cabeza no queda duda que Jucifer tiene ahora en su destacado currículo un álbum que será designado un nuevo clásico gracias a lo logrado en за волгой для нас земли нет. Si no era suficientemente claro antes de este punto, déjenme decirlo de la manera más simple posible, éste es un álbum que deberían comprar inmediatamente y sin dudas si tienen al menos un interés furtivo en la música pesada.