Reseña: Deafheaven – Sunbather

Deafheaven - SunbatherApenas en este año conocí a Deafheaven, su aclamado debut Roads to Judah me impactó lo suficiente como para hacer pre-orden de su nuevo material sin pensarlo demasiado. Junto con el eventual envío de su vinilo, la disquera ofreció una descarga de MP3 de alta calidad, lo cual significó un encoding de 320 Kbps en modo CBR, que sé que es considerado alta calidad para la mayoría del mundo que no se preocupa por esos detalles técnicos, pero para los que se han preocupado en mejorar sus estándares de calidad desde la época de Napster, apenas si se puede considerar adecuado como anticipo. Si fuera a calificar la consciencia de tecnologías de distribución digital modernas, y cómo obtener el mayor provecho de ellas, no creo que Deathwish obtendría una calificación muy favorable por esto. Afortunadamente, después de este mini-rant, mejor me dedicaré a hablar un poco de la música, que es lo que es más relevante para este sitio.

Empiezo haciendo el deslinde oficial, este definitivamente no es el Black Metal de nuestros “antepasados”. Aún cuando la mezcla de elementos de Black Metal y Post-Rock no es nada nuevo, sí es algo que es continuamente criticado y evidenciado como montaje de moda pasajera, superficial y vulgar en la mayoría de los casos. La reverencia a los clásicos y la (contradictoria, en mi opinión) resistencia al cambio de los usuales seguidores y fanáticos del Black Metal ha llevado a un enfrentamiento y cisma con el resto del mundo que encuentra gusto y goce en la música de estos grupos que buscan darle relevancia moderna al subgénero. Desde Wolves in the Throne Room hasta Agalloch, pasando por una infinidad de bandas que han tomado semejantes caminos de experimentación, todas han sido por un lado aclamadas por una buena cantidad de seguidores hasta denunciadas como falso metal y hipsters por los más reacios críticos.

Dentro de esta continua controversia, Roads to Judah fue un disco divisorio pero de alto impacto. Por supuesto, los elementos de Black eran apreciables para muchos, pero la intensa estratificación de estilos y elementos musicales del Post-Rock, Metal Progresivo y Shoegaze del nuevo milenio cubre estos elementos ennegrecidos de manera tan entretejida y tersa que lo convierte en casi una nueva especie de animal. Sunbather es una progresión muy clara para Deafheaven si se considera lo logrado en Roads to Judah. En esta ocasión el dueto le baja la intensidad más agresiva de su sonido, y pulimenta en especial el tono de las guitarras de una manera que contrasta excepcionalmente con el resto de la estructura musical de Sunbather. Este contraste es mucho más notable en los pasajes donde la voz de George Clark perfora los tímpanos en un notorio alarido blackmetalero, que junto con los militaristas blast-beats son los elementos más reconocibles en la superficie para cualquier seguidor del Black.

Pero es en los numerosos pasajes instrumentales donde más se nota la audacia de Deafheaven, la instrumentación de Post-rock es tan fiel al canon que es comparable al de bandas legendarias dentro del género como Boris o Mogwai, y que una vez que choca con los elementos más metálicos termina dando la sensación de un Black Metal “feliz” o “alegre”, que rompe de manera excepcional con los preceptos que alguna vez pudieron considerarse más sagrados e inviolables del subgénero.

Sunbather logra funcionar de manera un tanto sorpresiva gracias a la notable madurez que Deafheaven logra de un disco a otro, aún cuando se podría uno imaginar que el escucha común podría encontrar demasiada disonancia cognitiva entre un sonido más edificante que la común desolación del Black Metal, de alguna manera se vuelve un sonido casi adictivo en su armonía, como uno podría imaginar el iluminado paisaje de un usualmente congelado bosque se ve bajo la luz del sol de verano. Con dos segundos menos de la hora exacta de duración, Sunbather es un excepcional disco que merece ser escuchado de principio a fin sin la menor interrupción y que seguramente encontrará un lugar entre las colecciones de escuchas de diversos y eclécticos gustos, y tal vez de uno que otro blackmetalero tradicionalista reaccionario que lo mantenga como placer culpable.