Reseña: Portal – Vexovoid

Portal - VexovoidNo voy a decir que la música de Portal es fácil para mí. De hecho no creo que sea fácil para nadie. Ni que decir de escribir sobre ella. Dudo mucho que para esta banda australiana la accesibilidad de su música sea uno de sus principales objetivos. Pero uno de estos objetivos es evocar el Horror en sus más abyectas y sépticas formas posibles a través de un complejo pero finamente estructurado sonido que puede con la misma facilidad fascinar por su gratuita violencia, que por su desequilibrada y ajena estética. Y Vexovoid cumple cabalmente con este objetivo.

A pesar de lo que pudieran indicar por su nombre, Portal no es una banda de entrada al Metal, ya sea del subgénero Death o del que sea. A pesar de tener ya casi dos décadas de carrera a sus espaldas y varios discos que han obtenido muy merecidas alabanzas, en los círculos más generales de escuchas de la música estridente son aún relativamente anónimos. Más personalmente, las identidades de sus miembros se mantienen en secreto detrás de máscaras y apodos, evocando aún más dramatismo en sus presentaciones en vivo. El misterio de sus identidades, aunque en primera impresión pudiera imaginarse chabacano y parte de un montaje barato, finalmente ayuda a deshumanizar a esta banda, que realmente hace su mejor esfuerzo por sonar sobrehumana.

Vexovoid es un álbum que muestra a un Portal trabajando con apenas discernibles estructuras de composición que comparadas a sus anteriores proyectos dan la apariencia de ser menos arcanos, pero de alguna manera mantienen su amenazadora presencia sonora. El caos ligeramente más controlado de Vexovoid es sorprendentemente a la vez un ejercicio de mesura que en 37 minutos logra insertar muchas más ideas musicales en un disco que es más tradicionalmente Death Metal que muchas de las producciones más experimentales y extravagantes del subgénero.

La música de Portal sigue siendo compleja y muy acerba hasta para veteranos escuchas del Metal, pero en este esfuerzo de integrar conceptos tan subjetivos y esotéricos como son la “atmósfera” y el “ambiente” en su sonido, Vexovoid es un trabajo exitoso en ese departamento. Tanto que el silencio final de alguna manera se vuelve un efecto más y es casi tan terrorífico como el sonido de Vexovoid. Este silencio se vuelve la desolación después del desastre, y por momentos uno quisiera revivir el horror aunque sea solamente para evitar el opresivo silencio. Y es en este punto en el que se presiona de nuevo PLAY.

Siendo claros, si se es el tipo de persona que a duras penas soporta los horrores reales de este mundo, seguramente Vexovoid no es el tipo de música que pensaría que es atractiva o siquiera interesante para su mente. Pero si aún conservan la suficiente imaginación para sentirse atemorizados por lo desconocido, Vexovoid tiene la fuerza y astucia musical suficiente para evocar terrores ocultos y una que otra silueta monstruosa claramente discernible entre la neblina del caos.