Reseña: Wodensthrone – Curse

Curse es mi primer contacto con los británicos de Wodensthrone. Su anterior disco, Loss, al parecer obtuvo buenas críticas cuando fué estrenado hace unos tres años, pero se las arregló para navegar debajo de mi radar durante todo este tiempo, hasta que leí una muy alabadora reseña de Curse escrita por la talentosa Natalie Zina Walschots en el excelente sitio Angrymetalguy. Podría hacer lo que otros sitios mas deshonestos como el blog de ladoscuro.blogspot.com y dedicarme a plagiarizar sus excelentes reseñas con sólo traducirlas al noble idioma de Cervantes, pero como a mi me gusta expresar mis ideas como buen ególatra, aquí les van unas cuantas netas, que diga, notas acerca de este disco que me ha atrapado como pocos en lo que va del año.

Cualquiera pensaría que el clima gris y monótono de Inglaterra y su excelente tradición musical crearía un semillero importante de Black metaleros que daría algo de competencia a las naciones escandinavas. Aparte de que el subgénero fue nombrado por una banda britanica (Venom), muy pocos nombres actuales de esa nación suenan relevantes dentro del movimiento moderno del Black. Las islas tienen a Cradle of Filth, que ha tenido una marcada baja en su popularidad en fechas recientes, ademas de la sabida resistencia de categorizar a la banda dentro de cualquier subgénero, tanto de parte de especialistas como de la misma banda. Me viene también a la mente el arcano y complejo estilo de Anaal Nathrakh, con su intrincada mezcla de grindcore-black-industrial. O al atmosférico, introspectivo y casi “cascadiano” estilo de Fen.

Pero un tanto extrañamente, pocas bandas han tenido a bien tomar el extenso folklore tradicional británico y aplicarlo a la idiosincracia naturalista del Black más tradicional. Un nombre puede destacarse, sin embargo, cuando Winterfyleth lanzó en el 2008 el extraordinario The Ghost of Heritage tomó por completo los laureles de la escena con fuerza, poder y una pasión por su herencia cultural que brillaba en cada pista. Wodesnthrone aparentemente tuvo ideas e inspiración semejantes en su álbum debut, y recibió similares alabanzas que demostraban que ambas bandas estaban en el camino de lograr poner en los reflectores su fuerte método de ensalzar las tradiciones herético-paganas de sus antecesores pre-cristianos.

Como Natalie Zina expresa tan bien en su reseña de Curse, existen paralelos entre las ideas paganas del Black y el Folk metal, sin embargo las diferencias estilísticas y conceptuales pueden llegar a ser demasiado grandes para ser reconciliadas por un solo grupo. A pesar de ello, en su primera obra, Loss, los de Wodensthrone lograron infundir mucho de esta estética pagana folklórica en un album muy atmosférico y melódico que parecia usar sólo parte del black como un valor agregado al resto de su sonido, una especie de “Blackened Folk”, mas que una verdadera fusión de los dos subgéneros.

Por supuesto no se trata de imaginarse un grupo donde túnicas y faldas escocesas se mezclan con maquillaje de cadáver. Pero si tenemos en Loss una mayor prominencia del sonido de teclados electrónicos más comunmente encontrados en un grupo de Folk. El tono de las guitarras es también un poco menos áspero que lo que encontraríamos en el Black. Y hay algo de vocalizaciones corales. Y ritmos tradicionales que recuerdan a lo usado en mayor medida y exageración por grupos como Primordial. A pesar de como suena escrito, Wodensthrone evita los escollos normales de un experimento tan arriesgado, y logra un sonido natural y bastante libre de chabacanerías que hubieran destrozado cualquier interés que pudiera haber generado en la escena.

Llegamos al 2012 a Curse, y Wodensthrone da un giro de exactamente 180 grados al lograr un estilo Black mucho mas prominente y los elementos Folk mas notables sólo son pequeñas pinceladas que nos recuerdan exactamente de donde proviene esta banda. Después de una breve y melodiosa introducción, el asalto auditivo es implacable y con una nueva preponderancia de instrumentos donde las guitarras toman un asiento frontal, con un tono mucho más agresivo y sustancioso. Los teclados aun son notables, pero al contrario de Loss, la producción en esta ocasión le brinda su propio espacio, sin acaparar la atención del escucha. La sección rítmica parece revitalizada de alguna manera, aun cuando los ritmos tradicionales hacen sus apariciones esporádicas, de alguna manera los hacen tener un mayor sentimiento y orientación Blackmetalera que Folk. De alguna manera el tremolo también logra un tono que relaciona a ambos subgéneros, sin perder su ascendencia Black. Y si hay una parte que de alguna manera se siente mas dinámica, son las voces. Además de haber perdido al vocalista de Loss, los temas líricos parecen inspirar mejor a los vocalistas actuales de una manera mas visceral, con una emoción mucho más notable.

El conjunto de todos estos elementos ha logrado apasionarme mucho más de lo esperado. No encuentro demasiadas circunstancias donde me sentiría incómodo escuchándolo. Es un gran y consistente esfuerzo en  los casi 67 minutos de su entera duración, todas las pistas tienen fuerza y pueden sostenerse por si mismas sin problemas, pero eligiendo tres highlights, declaro mi preferencia personal por las pistas The Great Darkness y Battle Lines por sus arrebatos de agresión salvaje y excelente riffing que invitan al mosh espontáneo con extremo perjuicio físico; y el épico y espectacular cierre del álbum con The Name of the Wind.  Los agónicos lamentos de Wodensthrone por su herencia y cultura tradicional resuenan de una manera muy particular con este mexicano, y genera una gran esperanza en que se vuelva una chispa que revitalice el Black británico. Y estoy seguro que de cualquier modo Curse se volverá una parte casi permanente en la rotación habitual de mi colección.