Sin la menor intención de querer sonar racista o xenófobo o de alguna manera derogativo de los japoneses, para cualquiera que al menos tenga un poco de conocimiento de ese país, esta claro que es una sociedad excéntrica, por decir lo menos. No en cualquier país realizarían un festival fálico, o se embarcarían en oscuras y sangrientas carnicerías de delfines, o darían origen a una banda que es capaz de sonar tan demente como Sigh.
Scenes From Hell ha sido uno de mis discos favoritos desde que lo empecé a escuchar a principios de año, desde los primeros acordes me di cuenta que esta no iba a ser una batalla convencional por ningún lado. El disco demuestra desde el inicio un muy generoso uso de instrumentación orquestal no sólo como acompañamiento del sonido del resto de la banda, como es común de encontrar en prácticamente todo el metal sinfónico o instrumental que se conoce (tal vez con la excepción de los casi igual de dementes de Diablo Swing Orchestra), sino que continuamente a lo largo del disco se vuelven el sonido principal y guían al resto de los instrumentos y los sonidos eléctricos se vuelven secundarios o hasta terciarios después de las potentes voces de Mirai Kawashima y la Dra. Mikannibal.